Consejos para comer bien en la oficina

¿Sabés que comer delante de la computadora engorda? Tomá nota de estos consejos para alimentarte sanamente en tu lugar de trabajo.

Comer frente a la pantalla puede pasar factura en el recuento de calorías. Hay empleados que no paran ni 15 minutos para comer con tranquilidad y el organismo lo sufre. Masticar y digerir correctamente los alimentos son procesos que llevan su tiempo, por lo que hacerlo deprisa y mal puede causar problemas digestivos, lo que dificulta la absorción de los nutrientes. Esto último es, además, contraproducente. Si el organismo no registra de forma adecuada lo que se consume, puede aumentar la sensación de hambre y el riesgo de sufrir sobrepeso.

Trabajar más de la cuenta en casa o en la oficina frente a una pantalla empieza a ser una mala costumbre muy común entre los profesionales. Además, el desarrollo de las nuevas herramientas tecnológicas, el auge de los negocios digitales y el trabajo freelance contribuyen a los malos hábitos, por lo que hay que cuidar esas situaciones en las que, por obligación, debemos comer mientras seguimos trabajando.

Pero el peso no es el único modo en el que comer frente a la computadora puede afectar a tu salud. Algunos elementos del escritorio, como el teclado, el ratón y el teléfono, acumulan suciedad y polvo que hay que limpiar con frecuencia. Aunque muchos trabajadores no son conscientes del peligro de dejar que las bacterias habiten a sus anchas en la mesa, esto supone un riesgo importante para la salud. Si además de la suciedad presente en el ambiente, el teclado contiene restos de comida, se multiplica la posibilidad de sufrir infecciones que provoquen gastroenteritis y resfriados. De hecho, en una oficina puede haber hasta 400 veces más microbios que en los baños, según un estudio de la Universidad de Arizona.

Sin embargo, el avance de las nuevas tecnologías en el mundo laboral es imparable. Más de la mitad de las pequeñas y medianas empresas que crecen por encima del 10 % interanual están comprometidas activamente con la transformación tecnológica. Esta tendencia supone también un cambio de hábitos y procesos en el que los trabajadores necesitan de las TIC, cuyo uso se vincula, a veces por desconocimiento y otras por dejadez, con unos malos hábitos que pueden derivar en serios problemas de salud. La computadora, la tablet y el smartphone suelen estar detrás de ellos. Además de la higiene postural, cuidá tu alimentación mientras estés en la oficina con estos consejos.

Picar sí, pero sano

Si a lo largo de la mañana o de la tarde en la oficina, el cuerpo te reclama picar algo entre comida y comida, escuchálo. Pero siempre optando por alimentos sanos, bajos en grasa y que no aporten muchas calorías, como por ejemplo una manzana.

Pequeños snacks
Hay que aprender a controlar las cantidades que comemos si queremos picar entre horas. Además, es importante entender que cuanto más alimento se consume durante las horas de la mañana, menos hambre tendremos cuando sea la hora de cenar y evitaremos situaciones de ansiedad o atracones. Lo ideal para evitar pasarnos con las cantidades es llevar encima la cantidad exacta que vayamos a consumir. Si querés unas galletas de arroz para tu merienda, no te lleves el paquete entero, sino sólo las que vayas a consumir.

Optá por los frutos secos

Son altos en calorías pero muy interesantes de mantener o incluir en nuestra dieta. Unos 100 gr. De frutos secos aportan unas 600 kcal, pero también omega3, fibra, proteínas, vitamina E y selenio. Por ello, es recomendable tomar un pequeño puñado, 6/8 nueces o almendras, a media mañana o para merendar, para aprovechar todos sus beneficios sin excederse con las calorías. Además, las personas que consumen frutos secos regularmente en su dieta tienen menos riesgos de desarrollar enfermedades cardiovasculares y coronarias, según un informe presentado en Journal of the American College of Cardiology.

Tené en cuenta el agua

De sobra es conocida la importancia de beber agua. Una botellita siempre a mano en la oficina, para ir tomándola a lo largo de la jornada, es un hábito saludable, y en algunas ocasiones puede ayudarnos a evitar algunos antojos. Es importante que el agua no esté muy fría ya que puede enfriar el sistema digestivo y dificultar la digestión de los alimentos.